NUESTRO PUEBLO.
El nombre Santiaguito Cuaxuxtenco, tiene su origen tanto en la lengua de los conquistadores como en la lengua prehispánica. Recibe el nombre de Santiago por ser Santiago Apóstol, el Santo Patrono que le fuera asignado por los Franciscanos, de quien cuenta la tradición católica, se encargó de predicar las enseñanzas de Jesús en España, especialmente en la región de Galicia. Aunque se desconoce la razón porque se le aplica el diminutivo Santiaguito, y Cuaxuxtenco, que según Manuel de Olaguibel[1], se deriva de los vocablos Cuaxochtli, que significa lindero; tentli, labio y co, lugar, que se interpreta como “A la orilla de los linderos”. En otro apartado, intentaré explicar la razón de esta parte del nombre.
EL VALLE DE TENANGO Y SU FORMA DE VIDA.
Nuestro
pueblo es parte de lo que durante la época prehispánica se denominó Valle de
Matalzingo, por estar habitado por los antiguos matlazincas, quienes
construyeron la ciudad de Teotenanco que persiste en nuestros días.
El valle de Matalzingo, también conocido como Valle de
Toluca del que el hermoso y próspero Valle de Tenango forma parte así como
nuestro pueblo Santiaguito, ubicado al poniente de la antigua laguna de
Chignahuapan, que se originaba en los manantiales de Almoloya del Río,
disminuidos considerablemente a raíz de su explotación para surtir de agua a la
ciudad de México, así como en los
diversos escurrideros del Nevado de Toluca, entre los que se encuentra el que
conocemos como Río Santiaguito o río seco, nuestro río, aunque en temporada de
lluvias, ha provocado serias inundaciones en nuestra comunidad, de lo que
hablaremos más adelante.
Según
contaban mis abuelos, la laguna abarcaba desde Jajalpa hasta San Mateo Atenco y
Lerma, dando origen a uno de los ríos más largos del país: el río Lerma, así
como a todo un estilo de vida de nuestra comunidad.
Vista
del Nevado de Toluca desde nuestro pueblo[2]
MI ORGULLO ES SER CAMPESINO...
Nuestra ubicación cerca de la laguna dio lugar a la existencia de chinampas, tierras rodeadas de zanjas donde manaba agua cristalina que permitía el riego de los cultivos como lechuga, de la que nuestro pueblo era gran productor, así como una amplia variedad de verduras y hortalizas como zanahoria, col, coliflor, betabel y espinaca que surtían a varias ciudades del país. En las zanjas era común que fuéramos a nadar, aunque en ocasiones alguna sanguijuela se nos llegaba a pegar en la piel, Era una bonita experiencia, pues también había atepocates o renacuajos que al paso de los días se convertían en ranas, pececitos y culebras de agua. Como festejo del día del niño, era común que los maestros nos llevaran al llano a disfrutar del agua de las zanjas y al regresar, la Sociedad de Padres de Familia nos ofrecía una deliciosa nieve de limón y una naranja. ¡¡Qué rico!! Y ¡qué maravillosos recuerdos! En la actualidad, aún es posible escuchar los conciertos de las ranas después de las lluvias, cerca del río:
Ir a la plaza de Tenango era toda una experiencia, para llegar desde aquí, se podía hacer de dos formas: a pie o en una carreta de caballos, pero valía la pena, pues para el taco de plaza se encontraban cosas que ahora difícilmente se ven, como acociles, un tipo de pequeño camarón de agua dulce, tamales de pescaditos, carpas, papas del agua, etc. Para guisar, se encontraban ajolotes, atepocates y ranas que se cocinaban en salsa verde o patos hervidos que los pueblos vecinos cazaban en la laguna o una variedad de hierbas que hasta hoy conocemos, como los chivatitos, quintoniles, o los clásicos nabos y quelites que hasta hoy se cultivan en el pueblo, deliciosos de verdad. Seguramente alguna vez has disfrutado los deliciosos huazontles, las ramas con semillas verdes de quelite capeadas y rellenas con queso y guisadas en chile pasilla o mole ¡mmmm!
En ese entonces en el llano no se cultivaba, sino que se usaba para llevar a pastar el ganado, que hasta hace algunos años había demasiado, al grado de que, por las mañanas, se veía pasar por las calles de nuestro pueblo a los boyeros, personas que pasaban a las casas a recoger el ganado, una buena parte se reunía en el centro del pueblo, lo llevaban a pastar al llano y por la tarde, lo regresaban al lugar donde se había recogido, claro a cambio de un pago.
Años más tarde, se fraccionó el llano en parcelas y más adelante se
establece una cooperativa ejidal que funda un establo, donde se conseguía leche
de excelente calidad. También era común ver en los traspatios de las casas a
los que se llamaba solares, pequeños sembradíos, así como zahurdas, donde la
mayoría de las familias criaban cerdos, vacas, borregos, guajolotes, gallinas y
hasta conejos, sin faltar las mulitas para las yuntas o los carritos.
Vista del Nevado de Toluca y el Río Santiaguito[3]
Al poniente de Santiaguito, se yergue majestuoso el Xinantécatl o Nevado de Toluca, cuyos escurrimientos aportan humedad a nuestras tierras, así como características que les da gran fertilidad. Se cuenta con tierra negra que contiene una gran cantidad de materia orgánica como restos de la antigua laguna y de lo que arrastra el río de las faldas del volcán, así como la humedad necesaria para que los cultivos fueran abundantes, situación que permitió que nuestro pueblo fuera un gran pueblo agrícola productor de maíz de distintas variedades, como el blanco y el azul, que se usaban para hacer tortillas y otros platillos; Cacahuazintle, para los tamales el pozole y el pinole; amarillo, para alimento de los animales, así como haba y frijol también de distintas variedades. También era común ver en los traspatios de las casas a los que se llamaba solares, pequeños sembradíos, así como zahurdas, donde la mayoría de las familias criaban cerdos, vacas, borregos, guajolotes, gallinas y hasta conejos, sin faltar las mulitas para las yuntas o los carritos. Los desechos de los animales, se ocupaban como abono orgánico para fertilizar los cultivos.
Para evitar el robo de los productos en el campo, en una asamblea, que por lo general se llevaba a cabo los domingos al salir de misa, en el atrio de la iglesia, el pueblo nombraba cada año a los Milperos, personas que se dedicaban a cuidar las milpas, en incluso, a cazar las tuzas, roedores a los que les encantan las raíces de los cultivos, por lo que los dueños de los terrenos donde había una tuza, con gusto recompensaban económicamente a quien las capturara.
¿Adivinas por qué entre las especialidades gastronómicas de nuestro pueblo están las gorditas, sopes, quesadillas de huitlacoche, tamales en sus distintas variedades, como los tamales agrios o los tamales de Judas, tlaxcales y gorditas revueltas? ¿Se te antoja una gordita o un tamal de haba o unas vinagreras con papas y charales en salsa verde? Si algún platillo no conoces, pregunta la receta a tu abuela, seguramente ella sí sabe la probó y sabe cómo hacerla. Los hemos disfrutado desde hace siglos. Por favor, no dejes perder nuestras tradiciones.
Una buena parte de la población se dedicaba al cultivo de hortalizas como lechuga, zanahoria, col, brócoli, rábano y espinaca, cuya producción era transportada para su venta a varias ciudades del país, principalmente a la Cd. de México, y dejaba bonanza económica a muchas familias que se dedicaban a la agricultura, al grado de que, en la actualidad, en el paseo que se celebra en honor de San Isidro, protector de los agricultores, desfilan carros adornados con verduras. Anteriormente desfilaban las yuntas adornadas. Desde hace muchos años, los productores de hortalizas, anualmente contratan un mariachi de renombre para cantar las mañanitas a Santiago Apóstol la madrugada del 25 de julio, de lo que hablaremos más adelante. Desgraciadamente, con el proceso de industrialización que ha vivido el país y el crecimiento de la población, casi se ha acabado con la agricultura en nuestro pueblo.
La tradición oral narra que cuando en el pueblo se presentaba sequía, se comisionaba a algunos habitantes para subir a pie hasta las lagunas del volcán para traer agua de ellas, pero debía ser con cierta medida, pues de lo contrario, llovería en exceso, provocando inundaciones, como la ocurrida el 16 de junio de 1978, de la que incluso, El Sol de Toluca publicó un extenso reportaje en su primera plana[5],
Inundación del 3 de mayo de 2004[6]
[1] De
Olaguibel, Manuel. Onomatología del Estado de México. Edición facsimilar de la
de 1894 preparada por Mario Colín. Biblioteca del Estado de México. 1975. P. 97
[2] Imagen propia
[3] Foto propia
[4] Imagen propia
[5] Desbordó el río Seco e inundó 100 casas. El Sol de Toluca. Sábado 17 de junio de
1978.
[6]
Imagen propia

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